Siento todo el inmenso agradecimiento que se puede tener a una persona que me ha acompañado y ayudado para volver a reconquistar mi voz, en todos los sentidos. El literal, por que he pasado casi seis meses con una afonía permanente debido a una parálisis de cuerda vocal, que me impedía la comunicación, y el espiritual, por que te hace ver que a veces los regalos vienen envueltos en papeles que precisamente no te gustan. Y este tipo de cosas extraordinarias solo pueden venir de personas extraordinarias, que viven desde su propósito y lo sirven con amor al mundo. Eternamente agradecida, Lucía. Mercedes Cózar